Sendero invariable,
incorruptible;
acotador,
tabulador infinito
prisión perpetua.
Mascara perversa, sonriente y
mojigata
que oculta fatalidades
venideras.
Escurridizo animal incorpóreo,
viajero clandestino que
vuelve a nosotros
convertido en sueño o recuerdo,
sin color
sin voz
sin canto.
¿Quién lo ha visto?
Nadie,
sólo va de paso.
Nos toca con la punta de sus
dedos,
legándonos profusas
cicatrices;
sedentarias habitantes
de un reflejo,
restos fósiles
al fondo del espejo.
Existencia que transcurre,
muerte que se acerca;
gota de rocío que se desprende de hoja
al alba
precipitándose
al vacío,
sin importar origen
o destino.
Sinfonía desentonada,
aria trágica,
infame
opera incomprendida;
soneto irrisible
himno sin
gloria
verso sin rima.
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